La situación quedó al descubierto ni bien asumieron los nuevos legisladores el pasado 9 de diciembre en el Parlamento rionegrino: en el bloque Frente de Todos faltan millones de pesos y todos los cañones apuntan a Alejandro Marinao y a su alter ego, el poco conocido pero inefable y caro Javier Llancapán, quienes por congraciarse con el oficialismo gobernante y con sus amigas y amigos pichetistas, le birlaron por lo menos 1,6 millón de pesos por mes a la bancada opositora, dejándola huérfana de movimientos financieros y definitivamente atada a los caprichos administrativos del Alejandro Palmieri.

Aunque ninguno de los legisladores dirá “está boca es mía”, porque en política se tragan sapos y especialmente los que hacen a la sensible cuestión finaciera, EL TENDAL tiene los detalles de lo que ya es a todas luces el pase de magia más fabuloso en la historia política y legislativa rionegrina, ya que “desaparecieron” 83 millones y no pocos centavos más.

LA OPERACIÓN

Pero, cómo pudieron Marinao, tan simpático y “peronista”, y su ladero, LLancapán, tan “caro” y sin votos, pergeñar la ingeniería que termina condenando al ostracismo político al principal bloque de la oposición?

Si bien se venían cambiando favores, como la propia diputación de Marinao – es un secreto a voces que JSRN no hizo nada para quedarse con los tres diputados circuitales de la Línea Sur, especialmente en Jacobacci-, el “juicio laboral” por el brazo quebrado del legislador, la casa del inefable secretario y su sueldo, cercano a lo que cobra un legislador aunque nunca ni siquiera participó de una elección (hay que recordar aquí que LLancapán le “regaló” la intendencia de Maquinchao a los radicales donde nunca más ganó el peronismo), todo empezó con el PASE A PLANTA de los contratados del bloque.

Como dejaron trascender algunos medios, la vergonzosa ampliación de la planta de empleados de la Legislatura tiene ribetes impensados.

Por ejemplo, el nombramiento de proveedores del Estado, aspecto que prohíbe explícitamente la ley 838 que establece el Estatuto del Personal Legislativo; la presencia de personas domiciliadas en otras provincias; las hijas de dirigentes sindicales con un mes de antigüedad; el nombramiento de personas insanas y bajo tutela del Servicio de Salud Mental hospitalaria; amantes y nueras que no resisten ni el más mínimo análisis o sentido común.

Marinao y, sobre todo LLancapán – el “encargado” de negociar la fogata- aceptaron mansamente todo lo que Pesatti, Facundo López y Palmieri quisieron, en una servil posición típica de Sodoma y Gomorra, a cambio de conseguir la estabilidad laboral para “amigas” y todo el plantel pichetista contratado en la Legislatura que aseguró su jubilación en el parlamento rionegrino.

Políticamente, claro, se trata de una estafa más al pueblo peronista que soporta cómo se premia a los que se fueron con Macri mientras ellos están fundidos, sin luz ni gas, sin trabajo y sólo esperanzados con el nuevo gobierno nacional.

LOS NUMEROS

Aceptaron los “socios” de 8 años que el bloque opositor deje de percibir la mitad de lo que recibía con la flaca argumentación que “ese dinero se usa ahora para solventar los sueldos de los que pasan a planta”.

Falso.

La “nueva planta” de la Legislatura se solventa holgadamente con los al menos 86 agentes que se jubilaron en los últimos 2 años. Sólo con eso.

La cuenta es, entonces, escalofriante

Cada “punto” -sistema de valuación laboral histórico en la Legislatura- cuesta unos 500 pesos.

Este dúo dinámico “fumó” unos 800 puntos por mes a favor del oficialismo, lo que representan un  millón seiscientos mil pesos cada treinta días.

1.6 millones por 13 meses por 4 años.

83 millones de pesos pierden para “hacer” política los legisladores de la oposición.

Ellos, soristas, frentegrandistas, odardistas, kirchneristas, peronistas y ortodoxos se  debaten entre migajas y a merced de un oficialismo que los acorrala aún desde el funcionamiento.

Marinao y LLancapán, mientras tanto, no sólo siguen cobrando sus jugosos sueldos sino que además brindan sonrientes este fin de año, dejando a una docena de peronistas sin trabajo y a miles en manos de JSRN