Cientos y cientos de pescados fileteados aparecieron ayer en las payas del balneario El Cóndor y los vecinos se comunicaron  con  este medio sugiriendo que su origen puede estar en los buques pesqueros acantonados en la desembocadura del Negro.

Desde hace semanas los barcos pesqueros alertaron a pobladores de la zona que denunciaron incluso actividades de pesca de arrastre, una modalidad que atenta directamente contra la fauna y flora marítima que las leyes rionegrinas y ordenanzas viedmenses dicen defender.

Si bien en los últimos días se ha dado una excelente pesca de costa y puede que los restos deriven de la actividad de pescadores locales, llama la atención la enorme cantidad visualizada y la coincidencia con la presencia de esos barcos a la vista.

“Están guareciéndose de tormentas de alta mar”, dijo en un primer momento el inefable Subsecretario de Pesca rionegrino, el eterno Jorge Bridi.

Luego, ante la evidencia de que nadie se puede resguardar en el lugar más peligroso del litoral marítimo argentino, Bridi cambió el discurso y dijo que “se está investigando si uno de esos barcos está pescando langostinos”.

La filmación lograda por vecinos eran evidentes.

Ahora, esta aparición ha alertado a otros vecinos que siguen muy de cerca lo que hacen esos barquitos frente a nuestras playas