El ex agente financiero, funcionario menemista y administrador de computadoras desenchufadas en una extensión universitaria de la universidad privada del gastronómico Barrionuevo y actual Rector de la Universidad de Río Negro, Juan Carlos Del Bello, fue increpado duramente por una integrante de pueblos originarios este jueves en la sede del Concejo Deliberante de Viedma cuando participaba de un acto.
La mujer le reprochó a viva voz la represión sufrida en la sede roquense de esa universidad cuando Del Bello, en un hecho inédito en la historia universitaria argentina, permitió y solicitó el ingreso de fuerzas de Gendarmería a reprimir.
Ni dictadores como Onganía y Videla se atrevieron a tanto.
Mientras el licenciado que acomodó a toda su familia con jugosos sueldos de las arcas públicas en esa universidad (desde su ex esposa hasta las ex esposas de su hijo) sigue gozando de la vista gorda de esa clase política que siempre mira para otro lado sobre las tropelías administrativas y presupuestarias, se nota el paulatino desprestigio que sufre en la sociedad.
Del Bello y su hijo, a pesar de contar con una Facultad de periodismo y Comunicación Social, aprovechan millonarios aportes y realizan un programa para el Canal Encuentro de la administración Macri donde no tiene empacho en aparecer su hijo como productor y realizador general y el propio Del Bello como conductor.
Como uno de sus decanos que, oh casualidad, guarda la sugestiva mácula de tener una esposa que gana los concursos externos de su decanato por un cuarto de millón de pesos.
Cierta cobertura mediática a Del Bello, (única universidad pública que gasta enormes sumas en publicidad como no se da en ninguna parte del país) va corriendo también ese velo a partir de desaguisados como el ocurrido con una mesa de dinero en Viedma.
Del Bello no pudo olvidar su pasado cuando en pleno Plan Cóndor de las dictaduras sudamericanas- mientras militantes caían como moscas y él “sobrevivía”- hacía lo mismo y de la mano de su padrino, armó una mesa de dinero donde terminó pagando los platos rotos un pobre empleado que ahora enfrenta sólo un proceso en la justicia.
Nepotismo
Mesas de Dinero
Publicidad
Usufructúo de aportes millonarios
Eso es la universidad de Del Bello.
Estudiantes, trabajadores, docentes e investigadores seguramente sortearán el grave peso de un impresentable que hasta permite que por caja chica se pague la comida de un perro.
Lo interesante, para la verdad, es que ya comienza el pueblo del llano a recriminarle en la cara.